Para que la sangre que el paciente reciba sea segura y para proteger la salud del donante, éste último debe cumplir con una serie de requisitos, entre los que se encuentran:
- Tener más de 18 años y menos de 65.
- Mantener conductas de vida saludable (no haber utilizado drogas intravenosas, no haber tenido relaciones sexuales con personas involucradas en una situación de riesgo, etc.).
- Pesar más de 50 kilogramos.
- No haber consumido alimentos grasosos en al menos 3 horas.
- No haber consumido bebidas alcohólicas en las últimas 24 horas.
- Tener una presión arterial que se encuentre en los límites de lo normal (alrededor de 120/80).

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