El proceso de donación es muy rápido (toma menos de media hora) y no es doloroso. La extracción se hace a través de una pequeña zona de la piel, generalmente del brazo. Es un proceso seguro que se realiza bajo la responsabilidad de un equipo médico.
Todo el material que se usa es estéril y de un solo uso. Es imposible la transmisión de ningún tipo de enfermedad durante este proceso. El reconocimiento previo ase.
Tiene tres fases:
Encuesta privada – Se hace para conocer los hábitos de vida del donador, y asegurarse de que no haya ningún condicionante que le impida donar.
Valoración clínica – En una valoración rápida, el médico decide si la persona está en buenas condiciones de salud, algo indispensable para la donación.
Extracción de sangre – Se realiza siempre con el uso de una aguja estéril. Después de la extracción se le entrega al donante un refrigerio y líquidos para evitar que se maree, junto a recomendaciones para las horas siguientes (beber abundante líquido, no cargar con mucho peso en el brazo que se haya pinchado, no fumar…).
Donar sangre no perjudica la salud. Una bolsa de donación recoge 450 cc de sangre; es una cantidad que el cuerpo asume sin ningún problema cuando estamos sanos y que no causa ningún trastorno posterior. El cuerpo la regenerará en unos días mientras sigue con su trabajo habitual.
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